‘Batman: Arkham City’ es mucho más grande que su predecesor, lo notas en la historia, en el tratamiento de los personajes, pero sobretodo en esa intención sandbox que nutre al escenario de mil y una cosas que hacer, reflejando historias paralelas y doblando la vida útil del juego.
Las dos grandes bazas de Batman Arkham asylum, la magistralmente hilvanada historia y el control de Batman y sus gadgets, vuelven a mostrarse ante nuestros ojos con la misma fuerza que en el pasado.
Las armas de Batman para convertirse en juego del año
Su historia es más larga, así como más enrevesada y variada. En poco tiempo (la campaña es corta, pero no el juego, luego hablamos de ello), la cantidad de personajes que pasan ante nuestros ojos es impresionante, como también lo es el número de detalles y referencias a cómics que podremos encontrar en el juego. Todo transcurre como en ‘Arkham Asylum’, entramos en un edificio, se nos muestra alguna cinemática, y la exploración del entorno va dejando paso a zonas de lucha y de sigilo, mostrándose hacia el final de cada uno una lucha con algunos de los míticos enemigos del universo DC.
La finalización de cada uno de estos pequeños capítulos de la historia llevaría inmediatamente a otra de encontrarnos en el primer juego, pero aquí lo que nos espera son las calles de Arkham City, dispuestas a ser recorridas por tierra y aire hasta encontrar la entrada a ese siguiente edificio que nos depara la continuación de la épica aventura.
El mapeado no es grande, no es un San Andreas, ni muchísimo menos, sin embargo está montado con una agudeza vital, rompiendo el recorrido justo en el centro con una zona inaccesible en los primeros compases del juego, por lo que el recorrido de una punta a otra del escenario, con forma de C, se hace notablemente más largo.
Se entiende entonces la necesidad de no incluir un Batmóvil que acorte el tiempo de los recorridos, por eso y porque en un habitáculo cerrado nos perderíamos gran parte de la vida que encontramos en la ciudad.
Ese es el gran secreto del éxito de ‘Batman: Arkham City’, que moviéndote del punto A al B encontrarás multitud de objetos que buscar, enemigos que eliminar y secretos que descubrir. El número de objetivos secundarios, que crecerá una vez acabemos el juego para que sigamos recorriendo el escenario, transforma esos dos puntos comentados en A y Z, haciendo que nos sintamos atraídos por pararnos antes por B, C, D…
Suena a demasiado, y posiblemente lo sea viendo que simplemente con los secretos del Enigma nos enfrentemos a un reto tan apabullante como alentador. En esta ocasión la recogida de sus verdes (marrones en el caso de que juguemos con Catwoman) interrogantes derivará en ciertas misiones secundarias que nos permitirán salvar varios rehenes. Habiendo conversaciones de por medio, una de las grandes bazas del personaje de DC, la búsqueda de esos secretos cuenta con los incentivos suficientes para tenernos sobrevolando Arkham City durante varias horas.
Ser Batman es más divertido que soñar con serlo
He aquí otra de las claves de ‘Batman: Arkham City’. Si no hay Batmóvil es porque el juego tiene más de ‘Mirror’s Edge’ que de ‘GTA’, ofreciéndonos los sistemas adecuados para que los recorridos sean lo suficientemente divertidos. El gancho con impulso nos permitirá viajar con velocidad, volando de un punto a otro de la ciudad, siendo la posibilidad de caer en picado y abrir la capa para ganar altura y velocidad el otro incentivo que necesitábamos para movernos de un sitio a otro.
No será fácil aprender a ser Batman, pero una vez dominado el reto que nos proponen algunas de las pruebas de vuelo de realidad aumentada que se encuentran en el mapa, nuestro manejo con la capa se convertirá en una experiencia tan fructífera para el que está a los mandos como espectacular para el que te está viendo jugar.
Lo mismo ocurre al intentar recordar las estrategias adecuadas para los gadgets que se repiten del primer juego, así como el perfeccionar las que nos ofrecen los nuevos, siendo de esfuerzo obligado volver a recorrer ciertos escenarios para aprovecharnos de los nuevos artilugios y superar ciertos secretos que dejamos marcados en el mapa con anterioridad. Lo han dicho ya grandes voces del sector, y es irremediable volver a remarcarlo ahora: si ‘Batman: Arkham Asylum’ era ‘Metroid’, ‘Batman: Arkham City’ es ‘The Legend of Zelda’.
Conclusión
‘Batman: Arkham City’ no es un de los juegos del año, eso sería un título despectivo para el trabajo de RockSteady. ‘Batman: Arkham City’ es uno de los juegos de la generación que está llegando a su ocaso, por saber aunar con maestría y un sentimiento remarcable una experiencia de enorme factura técnica, guión nostálgico e innovador y experiencia jugable inigualable. Si a alguien se le ocurre hacer una lista con los mejores juegos de superhéroes, la nueva aventura de Batman debería estar en primera posición.